Reporte de viaje: Gleann Dá Loch

Mientras esté aquí en Irlanda también haré mis mejores esfuerzos por viajar y conocer lugares en este y otros países, y por eso desde ahora comenzaré con mis reportes de viaje.  El primer destino ha sido el magnífico sitio de Glendalough (o Gleann dá Loch, en irlandés, valle de los dos lagos), en el condado Wicklow, a una hora y media en bus de Maynooth.  El pequeño viaje de un día lo hice gracias a la iniciativa de la Sociedad Internacional de mi Universidad.

El día fue el 8 de octubre de 2011, mi trigésimo segundo cumpleaños, primero de ellos en Irlanda, lejos de mis amigos y mi país, así que el viajecito fue también una forma de animarme en este día.  Salimos de la universidad a las 10:05am, bajo un cielo gris, bastante típico de Irlanda, que presagiaba un día lluvioso.  Sin que hubieran empezado a caer gotas atravesamos Maynooth y salimos hacia la autopista M4 que conduce a Dublín.  Después debimos haber tomado la N11 que normalmente cnduce a Glendalough pero no recuerdo exactamente el camino 🙂 Todas las vías están en excelente condición y el nivel de tráfico era medio-bajo, de modo que el recorrido es tranquilo, cómodo y sin paradas por trancones.

Salida (Maynooth) en la parte superior izquierda, y destino justo en la parte inferior.

Llegada a Glendalough

Glendalough es un valle situado en el Parque Nacional Wicklow Mountains, un gran parque con senderos que permiten disfrutar un bello paisaje compuesto sobre todo por altos árboles y también fauna: ciervos y ovejas pastan libremente, y en los lagos abundan los patos y los cisnes.  El primer contacto con el área es un complejo turístico con hotel, varios restaurantes, bar y centro de información.  Las instalaciones están muy bien cuidadas y el servicio es muy bueno.  Los precios son los que uno podría esperar de un sitio como este: quesadillas vegetarianas por 8€, gaseosas a 2.50€, cerveza Guinness a 4.30€.

Después de visitar el restaurante, nos dirigimos con mis compañeros de viaje a caminar una de las rutas disponibles para visitar el valle.  Una ruta corta tarda aproximadamente 1 hora y media, y la ruta larga unas tres horas – sin embargo uno camina lo que quiera, así que puede adaptar el recorrido a sus necesidades de tiempo.  Cualquiera de las rutas lleva inicialmente a un pequeño valle lleno de lápidas que los locales llevan poniendo como recuerdo de sus seres queridos.  La fecha más antigua que encontré en este sitio era de comienzos del siglo XX.  Poco más allá se encuentran las ruinas, bien preservadas, del sitio monástico fundado por St. Kevin en el siglo VI.

Entrada al sitio de St. Kevin

En este sitio se encuentran las ruinas de una catedral, una capilla, un dormitorio y la muy interesante torre redonda de Glendalough, de la cual no puedo suministrar muchos datos.  Parece ser que a los irlandeses les gusta construir estructuras altas, si nos guiamos por la de Dublín.

Torre redonda con mis compañeros de viaje

Después de visitar las ruinas del monasterio se cruza un pequeño puente y ya se está en los senderos del Wicklow Mountains National Park.  Con mis compañeros tomamos el camino del lago superior inicialmente, lo cual nos condujo a un espacioso valle y a la playa del primer lago, con una espectacular vista hacia las minas de Wicklow que visitaríamos después.  Para este momento no quedaba nada del mal augurio del clima de la mañana y teníamos un sol resplandeciente y un cielo azul con solamente unas pocas nubes blancas – un día precioso para visitar este sitio.  Los patos y los cisnes nadaban con tranquilidad en la playa y tanto turistas como locales aprovechábamos la oportunidad para tomar fotos:

Upper lake

Durante las siguientes dos horas caminamos por los senderos del parque disfrutando de la maravillosa vista sobre los lagos, y contamos con la suerte de poder ver algunos ciervos y ovejas en el camino.  Al final llegamos a las minas y nos sentamos a seguir disfrutando del paisaje y de una manzana.  Después desandamos el camino para llegar nuevamente hasta el centro de visitantes donde compartimos experiencias.  Al final del día hubo un amago de lluvia, pero finalmente Irlanda nos dejó terminar nuestra visita con la ropa seca.  A las cinco de la tarde partimos nuevamente hacia Maynooth, dejando atrás este maravilloso lugar al que planeo volver quizás muchas veces.

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