Inglés en Irlanda – nuevas impresiones

Bueno, he dejado el blog un poco desatendido pero veo que los posts de estudiar en Irlanda tienen buena acogida entonces decidí hacer algo nuevo para actualizar y compartir mis impresiones.

Pero primero, algo muy importante. Yo NO estoy afiliado con ninguna institución de estudios ni en Irlanda ni en ninguna parte, ni tengo nada que ver con ningún servicio de inmigración, ni tengo ninguna influencia o conocimiento de la operación del consulado honorario de Irlanda en Bogotá. Solamente estudié allá y puedo dar algunas opiniones sobre cómo es ir, estar y volver. A todo el mundo le recomiendo buscar, si están interesados, servicios dedicados a la promoción de viajes de estudios – yo no voy a dar ninguna recomendación porque no utilicé ninguno.

Ok, habiendo dicho eso, me han hecho muchas preguntas sobre escuelas de inglés y precios. Lo primero que tengo que decirles es que Irlanda no es el único destino para aprender inglés. Como dato puramente anécdotico, conozco algunas personas han ido a Malta y les ha ido bien. En Malta además el clima es mejor 🙂

También hay instituciones reconocidas que promueven viajes a Estados Unidos, que en este momento es menos costoso para nosotros desde Colombia (a día de hoy el cambio del euro, moneda de Irlanda, está a casi $3.700 pesos por euro, mientras que el dólar, que también está alto, está cercano a los $3.400).

No conozco mucho la situación de Australia, pero aunque está lejos, siempre es una opción interesante. Parece que la gente tiene buenas experiencias y opciones laborales, de modo que es mejor no echarlo en saco roto.

Lo segundo es que si se deciden por Irlanda deben tener en cuenta algunos problemas logísticos que ya he mencionado. Primero, la visa irlandesa hay que renovarla cada año y cuesta un dinero (300 EUR la tarjeta de residencia y 100 la visa de reingreso). Segundo, solo sirve para Irlanda – desde diciembre del año pasado esto no es un problema tan grave para los colombianos debido a la exención de visa Schengen, pero por ejemplo no se puede viajar al norte del país (Irlanda del Norte) ni al resto del Reino Unido sin obtener una visa de ese país. Otro asunto es que Irlanda sigue viviendo una situación económica difícil y conseguir trabajo no es tan fácil. Finalmente, si se compara con el resto de Europa, Irlanda es bastante caro y los gastos diarios pueden llegar a ser mucho mayores que lo que serían en otros lugares.

No quiero desanimar a nadie sobre Irlanda – finalmente mi experiencia allá fue muy buena e interesante, y es un gran país. Pero mucha gente que me escribe está buscando alternativas ya sea por razones financieras (la mayoría) o por razones de conveniencia. Irlanda es fría, cara y queda lejos, pero es un país del que todo el mundo se enamora, y las razones no son fáciles de explicar o de entender, simplemente hay que vivirlas.

Finalmente, a los amigos de los servicios de estudios en el exterior, he decidido dejar comentarios de ustedes para que los demás tengan referencia y puedan ponerse en contacto, pero me reservo el derecho de mantener o cancelar esta política en cualquier momento.

Les deseo a todos los interesados en estudiar en el exterior y a las instituciones que prestan asesoría en esa matería muchos éxitos en su interés.

Inglés en Irlanda

Primero quisiera aclarar que no soy experto en este asunto porque yo no vine precisamente a estudiar inglés, pero ya varias personas me han preguntado sobre este tema y quiero dejar aquí mis opiniones que quizás puedan ser de ayuda al considerar Irlanda como un destino para aprender inglés.  También quiero decir que estas son mis apreciaciones y no necesariamente reflejan la experiencia de otras personas.  Lo mejor que les puedo aconsejar es que se informen leyendo material de todas partes antes de tomar una decisión.

Entonces, aquí va.

Lo primero y más importante es que al venir se invierte una cantidad grande de dinero, así que les aconsejo hacer lo posible por asegurarse de que ese dinero está bien invertido en una escuela seria y aprobada por el Gobierno (aprobación ACELS).  Es de vital importancia que consulten la página especial del INIS y #collegeclosures para hacerse una idea de la situación en la que están las diferentes escuelas y si se prevé que tengan dificultades.

La mayor parte de la gente va a Dublín – es la capital, la ciudad más grande y donde están la mayor parte de las oportunidades.  Pero tambien es donde hay más gente que habla el mismo idioma, lo cual puede obstaculizar un poco el aprendizaje.  Es también donde los precios de todo son más altos, y donde hay mayores problemas de seguridad – no es raro en estos días oir que algún estudiante extranjero fue agredido por pandilleros en el centro de Dublín, y algunos de esos casos han terminado con lesiones serias.

Por eso yo recomiendo echarle un ojo a escuelas en otras ciudades, especialmente Galway y Cork.  Entre más al interior del país vayan mejores serán sus oportunidades de hablar inglés porque encontrarán menos gente hablando español, pero asimismo la vida será menos divertida porque Irlanda se vuelve bastante rural hacia el interior.  De hecho la oferta cultural de Dublín francamente palidece en comparación con la de las grandes capitales latinoamericanas, imagínense como será en un pueblito que ni siquiera está entre los principales.

Si bien ahora todos los trámites los puede hacer uno solo por Internet, yo creo que bien vale la pena pagar el precio extra que vale una buena asesoría con una agencia de viajes especializada en estudios en el exterior.  Ellos siempre tienen la información de cómo está la cosa, precios, situación y demás.  Es mejor que venir a dar palos de ciego porque no se consigue una buena vivienda o porque salieron gastos extra con los que no se contaba como visas, tarjetas de residencia y demás.

Tomar la decisión y hacer un presupuesto realista es un proceso que toma tiempo y que requiere que uno “haga la tarea”.  Les recomiendo mucho buscar y leer de modo que cuando llegue el momento de tomar la decisión y hacer los pagos, uno tenga información más o menos completa y no tenga muchas sorpresas al llegar (aunque de estas siempre habrá).  Mucha suerte a todos los que quieren emprender este camino.

#SoyCapaz – cinco meses después

El escándalo Nicolás Gaviria que esta semana tiene tan ocupados a los medios me hizo pensar en la la campaña “Soy Capaz”, que vino y se fue.  Para quienes no recuerdan, entre el 8 de septiembre y el 10 de octubre de 2014, con el auspicio de la Fundación Andi y según una idea de Marc de Beaufort, se produjo una serie de acontecimientos cuya intención era enviar un mensaje de reconciliación a los colombianos, que nos invitara a pensar en las cosas que podemos hacer en pro de la paz.

Los eventos enmarcados en la campaña tenían como común denominador la confluencia y la unión en algún sentido: programas de radio de una cadena transmitidos desde los estudios de la otra, entregas de productos de una marca en camiones de la competencia, empleados vestidos todos de blanco, etc.

En la cabeza y el corazón de los organizadores, y de muchos de los participantes, la campaña iba a movilizar esa voluntad que se supone que todos tenemos de que haya paz e iba a hacer que mucha gente se de cuenta de que la paz es un asunto de todos y que todos debemos poner “nuestro granito de arena”.

¿Cómo se conecta eso con Nicolás Gaviria?  Pues hombre, me hace preguntarme si somos capaces de ser capaces.  Me hace preguntarme si nuestro corazón lleno de desigualdades, individualismos y violencia si es capaz de imaginar y promover paz.  Me hace preguntarme si de verdad es capaz un pueblo acostumbrado a la amenaza, a la venganza, a pisotear derechos con títulos y apellidos, a que se cumpla la ley “pero para los otros, no para mí”.

Una cosa cierta había en la campaña – la paz parte del ejemplo.  Si la gente que sale en televisión, la que da la cara en las oficinas, la que interviene para resolver los conflictos ciudadanos, si toda esa gente da ejemplo, pero no solamente del 8 de septiembre hasta el 10 de octubre, es más probable que la gran masa de ciudadanos anónimos se de cuenta de lo bien que funcionan las cosas si todos le buscamos el ladito a la violencia.  Ese debería ser nuestro objetivo cultural.

Irlanda para Colombianos: permiso de residencia

Bueno hace literalmente años no escribo entradas de “Irlanda para Colombianos” y como hoy estuve lidiando nuevamente (y por última vez) con el servicio de inmigración de An Garda Siochána (policía irlandesa) quiero contarles en qué va este engorroso proceso, para que quienes se atrevan en el futuro a venir a estudiar por estos lares tengan una idea de los trámites.

Son dos los documentos que debe uno tener como Colombiano para residir en Irlanda: el sello en el pasaporte y la tarjeta de residencia (GNIB Card). Cuando yo llegué en 2011 venía con una visa de una entrada y sin registro, y nada más llegar debe uno registrarse con la policía. Para eso necesita probar que tiene:

– Un motivo para estar (carta del trabajo o del sitio donde estudia)
– Dinero para mantenerse (certificación de ingresos, talonarios de pago, extracto bancario).
– Seguro médico
– Pasaporte en regla con al menos dos páginas libres.

Con esta documentación se expide el primer permiso de residencia.  En aquel entonces había que pagar €150 y la tarjeta se imprimía en el acto en la oficina de inmigración convenientemente situada en Maynooth en mi caso, a medio minuto de la Universidad.  El permiso debe renovarse cada año y la persona debe llevar su GNIB Card consigo todo el tiempo.  Si uno es Colombiano, necesita además una visa de reingreso, que se consigue con el pasasporte y la tarjeta de residencia en la oficina de inmigración en el centro de Dublín.  La oficina vive llenísima y debe uno llegar temprano (tipo 5-6am) para obtener un turno que le permita atención el mismo día.  Si lleva todo ese mismo día sale de la vuelta.  Otros €100, por favor.

Hoy en día (septiembre de 2014) el permiso de residencia cuesta €300, la oficina de inmigración está en otro pueblo (y la quieren mover a otro más lejos todavía) y la tarjeta la imprimen en Dublín y por lo tanto se demora entre dos y tres semanas.  No se si pensar que están intentando mejorar pero todavía la cosa está “rough around the edges” o hacer la cosa todavía más burocrática para aburrir a la gente y que no venga…  Bueno, otra cosa es si uno vive en Dublín, porque todas las vueltas las puede hacer allá, pero si viene uno a estudiar a Kildare o a Cork o Galway, la diligencia es un poco más larga y tortuosa.

¿Cómo dice que se llama?

Han pasado tres años y no acabo de aprender todos los difíciles nombres irlandeses. Aquí la gente es bastante orgullosa de su herencia cultural en lo que se refiere a los nombres al menos, pero lastimosamente el gaélico no siempre se pronuncia como se escribe. Hoy decidí compartirles mis aprendizajes – quizás le sirva a alguien en el futuro para poder llamar bien a la gente por su nombre aquí:

Nombres de mujeres:
– Niamh [nív]
– Mairéad [maréid]
– Caoimhe [cuíva]
– Ciara [kíra]
– Dearbhla [dérvla]
– Aisling [áshling]
– Áine [ónia]
– Saoirse [sírsha]
– Aoibhinn [ívin]
– Aoife [ífa]

Nombres de hombres:
– Oisin [oushin]
– Tadhg [táig]
– Niall [náial]
– Nigel [náiyel]
– Pádraig [páric]
– Eoin [óuen]
– Ciarán [kíran]
– Ruairi [rúri]
– Séamus [shéimus]

Cerati

Al concierto donde presentaba “Bocanada”, que me parece que fue en el Palacio de los Deportes, llegué tempranísimo porque quería estar lo más cerca posible. El piso lo cubría una lona verde y todas las luces estaban prendidas. Caminé libremente por ahí mientras seguía llegando la gente y le di varias largas miradas a la tarima donde horas después mi gran ídolo iba a hacer su magia.

Sigo pasando revista a mis recuerdos. La gente sigue llegando, el telonero toca, no se ni quien es, solo quiero ver a Cerati. Estoy cerca, muy cerca. Y finalmente sale, ahí está. Camisa negra, creo recordar. No, tal vez se me mezclan los recuerdos, creo que esta vez tiene la misma camisa clarita que usaría después en el video de “Cosas Imposibles”. De la guitarra sí estoy seguro, la Gibson ES-335 roja.

Comienza “Río Babel”, creo. Apenas hace dos años se había acabado lo más importante que ha pasado en la música de América Latina en lo que a mi respecta: Soda Stereo. Yo soy un fan enloquecido, un culicagado que no entiende y que a estas alturas le echa la culpa a Cerati, pero igual voy a verlo porque es mi ídolo.

Toca “Bocanada”. Y uno de los momentos más mágicos de mi vida sucede. El tipo prende un cigarrillo, toca la canción, y en un momento simplemente se para frente al micrófono y echa una bocanada de humo a contraluz. Solo veo su sombra gigante contra el telón y la bocanada flotar sobre el y luego sobre nosotros. Como la carátula del disco pero por ahí mil veces mejor. No puedo creerlo. Todo se junta, la música, el sentimiento, el tipo, mi vida. Siento que no puedo más. Este recuerdo se imprime en mi cabeza como con hierro al rojo vivo. Simplemente no lo puedo creer y en mi corazón y mi cabeza me entrego a este semidiós, más grande que todos nosotros.

Gustavo Cerati era un tipo enormemente talentoso. Muy. Me parece que tenía esa misma capacidad de hacer cosas increíbles con la música que han tenido pocos. Era un Debussy, un tipo que de verdad hacía cosas imposibles con esa guitarra. Un mago verdadero, que emocionaba no solo con sus canciones sino con su puesta en escena.  Y sus letras, que no decían nada pero que decían todo. De qué se tratan sus canciones? Dicen que “Cuando pase el temblor” es sobre la masturbación, que “Un misil en mi placard” es sobre un cigarrillo después de hacer el amor, que “Luna Roja” es sobre la menstruación, o sobre el SIDA o no se qué más cosas. Para mi sus canciones siempre han sido sobre todo. Siempre se me ocurre un fragmento de una canción de el para cada momento.

Fue muy triste saber lo de su ACV. Yo sabía que no había esperanzas, que esos ojos azules nunca más se iban a abrir. Que a sus Gibson, sus Parker, sus Jackson, y a su inseparable Paul Reed Smith Custom Multifoil, la Venus de Milo de su colección, nunca más las iban a hacer cantar como el lo hizo. Sentía mucho pesar todos estos años cada vez que oía a Lilian Clark dar cuenta de su esperanza y de las señales que veía. Ya se nos había ido el gran Gustavo de una forma absurda, pero mientras latiera su corazón creo que todos sentíamos que estaba.

El miércoles me entró una nostalgia.  Cogí mi guitarra y toqué “Disco Eterno”, como lo he hecho mil veces.  O sea una paila, reconocible pero a años luz de lo que tocaba Gustavo.  Luego puse el capo y toqué “Lisa”, y luego el riff de “Cosas Imposibles” y al final el de “Adios”.  Puse en mi Facebook el video de “Disco Eterno” en la gira “Me Verás Volver” y escribí algo para recordar ese momento y lo afortunado que me sentía de haber estado allí, cuando ví el último concierto de Soda Stereo en Colombia.   También vi a Cerati algunas veces más, no pude verlo en “Fuerza Natural” desafortunadamente, me hubiera gustado mucho.

Al otro día murió.

Acabo de ver en televisión a un personaje que entraba a la Legislatura Porteña a despedirse de Cerati.  Iba con una banderita de Argentina con un agradecimiento escrito.  “Soy Ricotero”, dice, “y siento culpa porque muchas veces le canté ‘Luca no se murió, que se muera Cerati la puta que te parió’… pero esa era una guerra de egos entre el Indio y el, y esto es cultura, y el era un grande del rock argentino”.  Con carita y corazón humildes iba a dejarle un tributo por su obra, porque más allá del maldito hooliganismo del rock argentino de esa época, no hay nada que hacer: era un mago, y un genio.  Como dice Todd Rundgren, “a wizard, a true star”.

Carril preferencial

Buenas, vengo a rajar otra vez 🙂

Pero con justa causa y justificación.

La verdad quedé contento con el servicio de bus híbrido por la 7ma en Bogotá. Buses cómodos y limpios, solo paran en paraderos, se pagan con tarjeta… bien parecido a un servicio de bus en ciudades desarrolladas.  Y luego lo del carril preferencial me pareció una buena idea como durante 2 segundos y medio y después se me hicieron evidentes las razones de su futuro fracaso (si sigue así):

  • “Carril preferencial” en una ciudad sin carriles… a ver, si es que en Bogotá ni siquiera están señalizados en muchas partes!!(*)
  • “Carril preferencial” en una ciudad donde la gente mete el carro por donde quepa y no por donde le señalan… suerte con eso.
  • “Carril preferencial” sin suficientes mecanismos de cumplimiento… no hay taches, ni suficiente personal de control, ni personal que indique y señalice el tránsito.
  • “Carril preferencial” que reduce el espacio para movilizarse, de por si escaso.

Los periódicos y la Secretaría de Movilidad piden “más pedagogía” y hablan de “falta de cultura ciudadana” para explicar la situación actual de incomprensión y dificultad de uso que está generando más trancón y molestias para los usuarios de transporte público.  Repito, no es una cuestión solo de poner grafiquitos en la página web sobre cómo girar, ni de echarle la culpa a la falta de una cosa que ya no se yo ni qué es.  Es hacer un buen análisis de cuáles son los incentivos y los perjuicios para todos los usuarios del sistema y ver cuáles ganan la competencia.  Estoy haciendo uno de esos y en la siguiente entrada lo explico.  Además hay que dejar de meterle plata a tanto afiche y a tanta animación web y ponerla donde realmente importa – en intervenciones que afecten directamente la conducta de la gente y no su “cultura ciudadana”.  Igual que con la estrategia de paraderos de hace unos años, aquí se va a perder un montón de plata en intervenciones que no son efectivas.

(*)El carril preferencial está señalizado con una línea blanca, pero el problema es que los conductores se han acostumbrado a que eso no quiere decir nada. Mientras no haya un policía…

El bully

No soy un bloguero muy constante, pero cada cierto tiempo me dan ganas de escribir.  Normalmente cuando veo algo que siento que tengo que comentar, como este lindo post de Andrés Rodríguez.  En resumen es una analogía entre nuestro país y el famoso estereotipo del “bruto de la clase” – un tonto que se destaca en los deportes pero que es menos que brillante en el resto de asignaturas.  Viene a cuento debido a los recientes éxitos deportivos de los atletas colombianos en el mundo, de verdad algo para elogiar en un país donde el apoyo es insuficiente.

Además de ser el bruto de la clase, que está que no se cambia por nadie porque le salieron un par de cosas, Colombia tiene un problema grave de autoestima, muy dañada por las cagadas del año pasado que la convirtieron un tiempo en un verdadero paria en el colegio.  Y como además desde ese entonces no para de arreglar las cosas a las patadas, pues se ha vuelto un matón, un bully.

Se me viene a la cabeza Nicolette Van Dam, exembajadora de buena voluntad de ONU a quien se le ocurrió la mala idea de reenviar un tuit donde salían futbolistas colombianos esnifando el aerosol con el que los árbitros señalan la barrera de un tiro libre como si fuera cocaína.  Por supuesto no se hizo esperar la reacción por Twitter de un montón de colombianos reclamando, unos pocos de buena manera y otros muchos así:

tuitsNicolette rectificó minutos después pero ya la Cancillería y las embajadas estaban metidas en el asunto (en otro tono, por supuesto), y no hubo disculpa que valiera – la reacción fue tan abrumadora que la actriz no tuvo más remedio que renunciar a su cargo.  Y en el mismo mundial, vieran la de gente que se puso a decir que el partido con Brasil lo perdimos por culpa del árbitro, que nos robaron, y algunos, incluso la prensa, se fueron al extremo.

Ahora ojo, yo no estoy diciendo que estas cosas esté bien hacerlas, y que no haya que hacer caer en cuenta a la gente de que las cosas que dice pueden ser ofensivas e irracionales, pero estos episodios evidencian que a pesar de que el país se siga cayendo a pedazos, que las FARC sigan matando inocentes, que los niños se sigan muriendo de sed en La Guajira, que asesinen policías en los puentes peatonales y funcionarios dentro de un edificio de gobierno, en Colombia no aprendemos por qué cosas reclamar ni cómo hacerlo.  No nos indigna lo anterior, no hacemos mucho por solucionar nuestros problemas pero ay de aquel que medio se atreva a señalarlos, porque le respondemos con dos piedras en la mano.  “A la colombiana”, como desafortunadamente se ha vuelto.

La mala educación

Recuerdo que cuando me entregaron mi resultado del ICFES* en 1996 que me puse a mirar “para qué me daba”: Psicología estaba en 285/400 y Medicina y Derecho en 320/400 – para todas me alcanzaba, por fortuna.  Pero me llamó la atención que Licenciatura en Pedagogía Infantil y Pedagogía estaban apenas en 220 y 240.  Recuerdo que pensé “con razón”.

Hoy los periódicos informan que los estudiantes evaluados en Colombia con las pruebas PISA volvieron a tener un desempeño pobre.  Esto no es ninguna novedad: el Ministerio de Educación viene hablando sobre el tema desde la primera vez que participamos en 2006, y los problemas fueron los mismos.  O no los mismos – quizás se han acentuado (aunque otro problema es que cada vez más naciones participan, con lo cual quedamos más y más abajo cada vez).

Las redes sociales critican al gobierno y especialmente a la ministra de Educación, a quien se le pide informalmente la renuncia.  Yo no quiero repetir aquí lo que es evidente y que muchos han dicho: que la educación ha venido descuidándose en Colombia cada vez más y que parece que lo “urgente” (echar bala, reprimir, robar y castigar) no ha dejado tiempo para lo importante.  Yo lo que quiero decir es que el problema no es solo de educación sino de sociedad.  A ver me explico:

En 2007 Heiner Rindermann publicó un análisis que confirmó algo que ya se sabía intuitivamente: que hay una alta correlación entre PISA y otras pruebas y la inteligencia general de los países.  Es decir, entre más bajos los puntajes en PISA, más bajos los coeficientes intelectuales de los estudiantes.  Saquen las conclusiones que quieran (pero primero lean el artículo).  Ya se, amigos científicos, que eso es de esperar, teniendo en cuenta el diseño de estas pruebas de CI, pero bueno, ahí está el dato igual y es importante.  En todo caso este es un ejemplo de como los puntajes de PISA son indicadores indirectos de otras realidades, otras ventajas y otras deficiencias también.  Otros estudios han encontrado que el entorno familiar, y la estructura de los colegios y del sistema educativo, entre otros factores, también están relacionados con los puntajes.  O sea que los resultados de las pruebas de PISA no solamente son indicadores de capacidades lectoescritoras o de habilidades matemáticas: revelan también que hay estructuras y procesos que terminan por hacer impacto en esos desempeños.

En Finlandia, país cuyo sistema educativo es reconocido como uno de los mejores, si no el mejor del mundo, ser profesor es dificilísimo.  Quienes quieren hacer una maestría en educación deben tener puntajes dentro del 10% superior – es decir, quienes son profesores allá es porque fueron mejores que el 90% de sus compañeros (que entre otras, casi todos tienen mejores puntuaciones que nuestros estudiantes).  Arrancan además sus carreras con salarios anuales de USD $30.000 (al cambio de hoy unos 4 millones 800 mil pesos por mes**), pero lo que creo que definitivamente inclina la balanza en su favor es que en Finlandia la profesión más respetada es la de profesor, y mucha gente quiere ser profesor (en Colombia a mucha gente le toca, porque no le dio el ICFES, porque es lo más fácil, o por lo que sea).

He conocido profesores del distrito que son muy buenos.  Me parece magnífico, por ejemplo, que las nuevas generaciones estén en manos de mis compañeros de la maestría en Historia de la Javeriana (bueno, casi todos).  Pero la mayoría de “pedagogos” y “maestros” que he conocido son personas que odian su trabajo, están completamente “quemados” y que apenas si saben lo que enseñan – gente con mala ortografía, que a duras penas lee un libro al año, que se resiste a las TIC pero que salva el pellejo con esos artículos tan malos de la Wikipedia en español y que sueña con la comodidad del escalafón.  ¿Qué enseñan de verdad estos “docentes”? Amigo lector, ¿de dónde cree que sale tanto hampón, tanto desadaptado, tanto traidor? Pues de las casas de familia y de las escuelas.  Estos malos padres y malos maestros que abundan en Colombia enseñan la violencia, el irrespeto, la “atarbanería”, la ley de la selva, la cultura del atajo.

Todavía en nuestro país es un problema que nuestros mejores estudiantes, los que han tenido las mejores oportunidades, los mejores colegios, la mejor educación, digan que quieren ser profesores.  Una tragedia, a ojos de nuestra estirada oligarquía de trapo, solo comparable a que quieran ser músicos o artistas de circo.  Y creo que el primer eslabón del cambio que necesitamos es que nos “finlandicemos” en el tema de la educación (otro día escribiré sobre la importancia de los músicos y los artistas de circo para el buen funcionamiento de una sociedad).

Por cierto, no es imposible – Finlandia era una porquería de país en educación y en muchas otras cosas hace 40 años.  Pero se pusieron las pilas y lo hicieron.  Imposible que gente tan recursiva como la nuestra no sea capaz de darle vuelta a esta situación.

 

*El examen del ICFES es, en pocas palabras, nuestra versión del SAT o de cualquier Leaving Certificate.
** Que no son salarios muy altos, es cierto – pero compensados con el excelente sistema de seguridad social y la alta calidad de vida, no hay queja.  En todo caso no es el dinero lo que importa, sino la formación, la dedicación y la motivación

Otra vez (sobre ruedas y alcohol)

Otra vez.  Otra vez un individuo con sus tragos en la cabeza decidió montarse en su carro y pisar a fondo el acelerador (esta vez sí a fondo: el personaje iba a 160km/h), hasta que se llevó por delante un taxi y las vidas de tres personas (no se necesita morir para que se le lleven a uno la vida).  Y otra vez los medios de comunicación comienzan a recoger voces indignadas que con razón se quejan de que esta otra violencia nuestra, de tantas que nos agobian, siga llevándose a nuestros inocentes, segando futuros promisorios y sumiendo familias en dramas de pesadilla.

Por todas partes se pide acción.  El Espectador pide sanción social, Enrique Santos Molano una política educativa, y aumentar las penas sugiere Luis Eduardo Quintero (@donluiseduardo).  Hoy quiero presentarles mis reflexiones sobre estas opciones y mi mensaje sobre el asunto.

Empecemos por mirar los datos que tenemos sobre el efecto de los castigos, la mayoría de ellos recogidos sistemáticamente en EE.UU. donde conducir bajo la influencia del alcohol (DUI por sus siglas en inglés y de aquí en adelante) también es un problema de salud pública.  El castigo, a pesar de que tiende a generar contramedidas, es una buena parte de la estrategia pero solo si se aumenta no solo la intensidad sino la probabilidad del castigo – Evans, Neville & Graham (2006) mostraron que solamente legislar y amenazar prácticamente no tiene influencia sobre las tasas de DUI, pero en cambio aumentar la certeza de los controles sí tuvo un efecto.  La toma de medidas administrativas per se (legislación) solo pudo reducir marginalmente los casos de DUI en algunos (no todos) estados de Estados Unidos (McArthur & Kraus, 1999), aunque algunas medidas como la reducción del límite legal para conducir (contenido de alcohol en sangre) parecen funcionar (Carpenter & Harris, 2005).

Otro castigo que funciona en EE.UU. es la revocación de la licencia, a pesar de que muchas personas siguen conduciendo ilegalmente sin licencia.  Sin embargo, parece que limitan el uso del automóvil y ciertamente intentan no combinar el alcohol y el volante porque sumarían, en caso de ser detenidos, dos duros castigos: DUI y conducir con licencia suspendida (Laurence Ross & Gonzales, 1988).  Pero una de las mejores estrategias sin duda es combinar la penalización con la rehabilitación.  Taxman & Piquero (1998) muestran que en general los procesos de rehabilitación dan como resultado reducciones mayores en la tasa de DUI que varios tipos de castigo.

Sin embargo, en la implementación de estos programas de rehabilitación y penalización no podemos olvidar el revelador dato de Pechansky & Chandran (2012): las cosas que parecen funcionar en EE.UU. y Canadá no suelen hacerlo en América del Sur.  ¿A qué atribuirle esta diferencia “abismal”, según los autores?  Mi propuesta es que esa diferencia se debe a que nuestros países tienen sistemas de justicia muy débiles, con bajos índices de cumplimiento – los ciudadanos muchas veces no estiman que el castigo sea probable, y de todos modos saben que siempre hay formas de “arreglar”.  Esto no es exclusivo de Colombia – la cultura del atajo mantiene la industria del soborno prácticamente en todos los países de América Latina, con contadas excepciones.

Por eso veo muy difícil que la política educativa funcione.  Yo tiendo a confiar poco en este tipo de soluciones porque no creo que la promulgación de una política educativa contribuya de forma significativa a la reducción de estos comportamientos.  No esperarán que crea que el Estado Colombiano, que ni siquiera puede garantizar que todo el mundo acceda a la educación (como dicta la Constitución), ni tampoco su calidad, pueda convertir una política educativa en un instrumento de cambio conductual.

En cuanto a castigar con dureza, vaya tarea más difícil en un país con nuestra vergonzosa tasa de impunidad (entre 77% y 99% según la fuente que se consulte y el tipo de delito).  Gracias a nuestra cultura mañosa y a nuestra pobreza (económica y social) no es infrecuente que los conductores ebrios comenten alegremente que si se encuentran un retén no hay problema porque hay “cienmil formas de arreglar”.  Por ello, tampoco veo cómo aumentar las penas vaya a reducir significativamente el problema, máxime cuando nuestro sistema de administración de justicia, de por sí débil, tiene colgando sobre su cabeza la espada de Damocles de las graves condiciones del sistema carcelario, siempre a punto de colapsar.

Entonces dirán algunos de mis pocos lectores que yo siempre vengo a criticar y a ofrecer un panorama negro y desesperanzador.  Si eso es así no me estoy explicando bien.  Como siempre mi mensaje es que dejemos de buscar soluciones en la violencia, el castigo y la represión porque está demostrado que funcionan muy mal en el largo plazo.  Y empezar a prestarle atención al tema de nuestra cultura mafiosa.  Antanas tiene razón y no sé cuánto tiempo tendrá que pasar antes de que nos demos cuenta de que debemos dejar de preciarnos de aspectos de nuestra cultura que en realidad nos hacen mucho daño como sociedad.

Gente, no se vanaglorien de haber sobornado a un policía de tránsito.  No debe ser meritorio imponer nuestra voluntad a los demás a las malas, ni salirnos con la nuestra a punta de trampas.  Si el colombiano va a ser “verraco” que lo sea por talento, por empuje y por destacarse en franca lid, ciñéndose a las reglas.  Pero si va a serlo por mañoso y  torcido, mejor que no lo sea.

 

Referencias:

  • Carpenter, C. & Harris, K. (2005).  How do “point oh-eight” (.08) BAC laws work?.  Topics in Economic Analysis and Policy, 5 (1), art. 6.
  • Evans, W.N., Neville, D., & Graham, J.D. (2006).  General Deterrence of Drunk Driving: Evaluation of Recent American Policies.  Risk Analysis, 11 (2), 279-289.
  • Laurence Ross, H. & Gonzales, P. (1998).  Effects of license revocation on drunk-driving offenders.  Accident Analysis & Prevention, 20 (5), 379-391.
  • McArthur, D.L. & Kraus, J.F. (1999).  The specific deterrence of administrative per se laws in reducing drunk driving recidivism.  American Journal of Preventive Medicine, 16 (1, supl. 1), 68-75.
  • Pechansky, F. & Chandran, A. (2012).  Why don’t northern American solutions to drinking and driving work in southern America?.  Addiction, 107 (7), 1201-1206.
  • Taxman, F.S. & Piquero, A. (1998).  On preventing drunk driving recidivism: an examination of rehabilitation and punishment approaches.  Journal of Criminal Justice, 26 (2), 129-143.